Expectante, algo nerviosa esperaba que llegara la hora de prepararse para ir al estreno de la obra de teatro de la actriz “María Duarte”.

Preparó la bañera con espuma, para esos momentos de relajación la encantaba escuchar a Norah Jones, podía escucharla una y otra vez,  siempre descubría una respiración, una nota nueva.

Bajó las escaleras tan rápido que el ruido de los tacones, clic, clac, clic, clac hacía crujir la madera, subió los talones para no apoyarlos,- se va a enterar todo el vecindario que me voy- . Muchos de los vecinos no sabía ni quien era, no solía salir, pasaba desapercibida. Menos el vecino del 4º D, era el típico soltero pesado  que se hacía el gracioso. Siempre estaba allí, esperándola. 

¡Lucía!, se quedó rezagado en la puerta del edificio esperando que llegara y como si fuera fortuito, siempre estaba allí,-¡Hombre Lucía, que casualidad! ¿Qué tal el día?, ¿muy cansada?, ¿Sabes que han puesto una exposición en la casa de la cultura?, dicen que está muy bien… –

No aguantaba a esos hombres que se querían hacer los interesantes, cultos y educados todo por una conquista, de hecho no soportaba a casi ningún hombre, su percepción de ellos cambió después  de la relación que tuvo con Luis, durante 4 años.

Pero el vecino del 4ºD le superaba, un hombre gris, por fuera, pero pensaba que por dentro era aún peor, se le veía de vez en cuando con alguna muchacha, pero a ninguna la veías más de tres veces seguidas por allí.

Pues esa tarde no iba a ser menos,” parecía que la espiaba”. Ahí estaba, con deportivas, mallas, camiseta ajustada color fosforito para no pasar desapercibido cualquiera diría que corría  una maratón. Los fines de semana siempre se ponía igual pero nunca se le veía volver sudando y por su apariencia tampoco parecía que corriera mucho.

– ¡Buenas tardes Lucía!- se interpuso en su camino antes de llegar a la puerta para para dar conversación, – Hola, perdona pero tengo mucha prisa.- -Ya veo ya, Bueno que lo pases bien, ¡vas muy guapa!

Ufff. No volvió ni la cabeza.¿Porqué no seré capad de decirle realmente lo que pienso?¿porque se piensan que tenemos que aguantar esas tonterías de machitos?

 Ya más relajada fue andando hacia el teatro, vivía cerca.

Durante el trayecto al teatro fue recordando aquel reportaje de la noche anterior.

Sentía curiosidad por conocerla en persona, ¿Sería tan fascinante su vida como lo contaban?

Al torcer la esquina un cartel iluminado se veía a lo  lejos, una foto en tamaño gigante y un nombre. “MARIA DUARTE”

 

Ave Fénix

 

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