María consiguió dormir como hacía mucho tiempo no lograba. Su cansancio los nervios del viaje inesperado  y la excitación la dejó agotada.

Por primera vez se dejó llevar sin ser ella dueña de sus movimientos y para sorpresa de si misma  estaba disfrutando.

Dos golpes en la puerta, un sonido a madera maciza la despertó. “Toc,toc”-¿Si?- contestó María-. -Señoras el desayuno está preparado  en la terraza, en esta misma planta- -Muchas gracias enseguida vamos-

-¡Lucía, Lucía! Despierta, que ya es hora de levantarse aunque no sé ni que hora es, en esta habitación no entra ni un resquicio de luz, ¡Levanta!- “refunfuñó,  no soy capad de encontrar  el reloj”.-

No podía abrir los ojos, fue una noche bastante larga para ella, apenas durmió un par de horas.

Cogió la manta ,estiró el brazo y cubrió su cabeza como los niños cuando no quieren ir al cole.-¿Tan pronto?- -No sé ni que hora es pero ya nos han dado el toque de diana, jaja-

Entre las sabanas sonrió el tono de voz le había cambiado, ya no exigía, ahora su voz era como la de una niña cuando se va de excursión.  Recordó el único día que la dejaron dormir en casa de su amiga, cuando murió el abuelo, aquel día descubrí lo sola que estaba.

Se agachó y cogió lo primero tenía mano, una zapatilla, la lanzó y “zas” con mucha puntería consiguió darle en  la cabeza¿quieres levantarte?, no te da pena una pobre mujer que no sabe ni donde está y me muero por un café.

Se  oían risas bajo las mantas,- encima te ríes ¿pero que es esto?, me secuestras, me llevas no se donde y encima me tienes muerta de hambre.-

Su tono no era de enfado ni mucho menos, disfrutaba como una niña y Lucía la dejaba que hablara sin parar.

Cuando salieron de la habitación las deslumbro un sol espectacular, -¿Pero bueno nos hemos tele transportado a otro lugar o que? Ayer caían chuzos de punta.

Tenían en un rincón una mesita muy coqueta preparada para ellas. Las tazas de café cada una de un color y forma, su pan tostado, bollos y en el centro unas flores naturales como las que le gustaban a María, siempre quería flores a su alrededor, decía que las flores transmitían felicidad .

Se quedaron mirando una a la otra, sin decir nada se sentaron y empezaron a desayunar, relajadas , disfrutando de aquel momento.

Sonó un teléfono, una, dos, tres,- ¿Pero quieres hacer el favor de cogerlo?- Lucía miró e hizo amago de no contestar pero ante la insistencia de María descolgó.

Sabía quien llamaba tan insistente. -¡Hola mamá, que tal! Ella intentaba oír desde lejos la conversación pero no fue capaz de escuchar las palabras que salían del otro lado.

-Te he dicho que voy a estar una temporada fuera, en muchos sitios no hay cobertura.-

El silencio se hizo mucho mas intenso cundo después de unos minutos Lucía contestó.

La conversación del otro día tuvo la culpa. Me voy con ella de vacaciones, jamas me dijiste nada ya te llamaré-.

Colgó y sus ojos ente lagrimas, rabia e impotencia empezaron a empequeñecer, al igual que su cuerpo se derrumbó en aquella silla de paja tan cómoda , de repente sintió como algo la pinchaba por dentro haciendo levantarse de un brinco.

María la miró, la tendió la mano y la dijo.”No puedes culpar a los demás de tus inseguridades”, No puedes arrastrar en tu vida , ni culpar a los demás, 

Lo importante es saber crecer.

Lucía abrió los ojos de par en par,- ¿Tú me dices esto? ¿tú que te has pasado la vida huyendo de ti misma? aferrándote a una vida de mentiras, a una vida agarrada a tu botella.-

Bajó la mirada su corazón latía a 100 por 100, se arrepintió de todo lo que había dicho.

No se que me ocurre..

-No pasa nada, ya es hora que rinda cuentas con migo misma, ya es hora que alguien me hable con la sinceridad como lo haces  tú, sé que me aprecias y al igual que yo te he cogido cariño quiero que aprendas antes que yo. A mi me queda poco pero el poco tiempo que me queda quiero cerrar los capítulos más duros por los que la vida me hizo llegar hasta aquí.

“Nada ocurre por casualidad “
Nuestros caminos se han
cruzado por algún motivo, por eso  estamos aquí.
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Pinterest.

Ave Fénix

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