El sol entraba por las cristaleras,  calladas, después de aquella discusión no dijeron una palabra más.

Lucía no podía creer aquella reacción , no era su estilo, nunca discutía ni decía lo que pensaba, su auto control y educación no se lo permitía, pero algo en ella hizo cambiar y por una vez consiguió soltar la rabia e impotencia, pensó-¿Por qué me ha tenido que pasar con ella?-

Pudo sentir esa rabia incontrolable que vio en María cuando la conoció, en la que ella no entendía por qué una persona podría ser tan irascible e insoportable para los demás.

Tomándose el café sorbo a sorbo, acercó su mano a la cajetilla de tabaco de María y encendió un cigarrillo.” Llevaba muchos años sin fumar y aquel gesto le produjo una sensación extraña pero a la vez placentera”. Dejó de fumar por su madre la que a cada momento la acribillaba con sus sermones y prejuicios, ella por no hacerla sentir mal lo dejó.

En ese momento empezó a pensar en su vida de engaño, en su carácter dulce y amable,  a todo  el mundo intentaba sacar una sonrisa a pesar que su interior no sintiera lo mismo.

-Somos iguales, solo que tú te disfrazaste toda la vida con tus personajes, la cara que querías enseñar, fría y distante pero sé que en el fondo existe otra persona.

Yo al contrario que tú, quise mostrar la parte más amable, educada y perfecta ocultando la verdadera Lucía, alguien que vivió del engaño y secretos que nunca perdonaré-

Mirándola a los ojos la contestó,- Creo que vamos por buen camino-

Para romper la tensión y aquel momento tan intenso continuo María.

-Pero me tendrás que decir que camino vamos a coger, sea el que sea seguro que llegaremos a buen puerto-

Esta vez era ella quien veía la luz al otro lado.

-Por primera vez estoy dejándome fluir. Mira, ha salido el sol y ayer comenzamos el viaje con la tormenta. Déjate llevar Lucía.

Aquel accidente fue para mí un antes y un después. Tuve la suerte que unos meses antes entraste en mi camerino con aquella cara de asustada, sorprendida y pensando ¿Qué hago aquí? Cuando me giré vi mi interior, pensé ¿En qué he convertido? tu luz me iluminó-

Giró el cuerpo para coger de su bolso las pastillas de la mañana.-Vamos a continuar el viaje-

Ya en el coche después de colocar el equipaje, acomodar con todo cariño a María y arrancar la contestó.

-Tú, vieja gruñona sí que me has dado luz a mi oscuridad.-

Conecto la música, esta  vez eligió a otra de sus preferidas

Aretha Franklin 

mujer en el coche
“Pinterest”

 

 

Mejor que pienses
Piensa en lo que estás tratando de hacerme
Piensa, deja ir a tu mente
Libera tu mente
Vamos a recordar, vamos a recordar
Vamos a recordar cuando
Ni siquiera te conocía
No podías tener más de 10 años (eras sólo un niño)
Ni soy psiquiatra
Ni una doctora cualificada
No hace falta ser muy lista
Para ver lo que estás haciendo
Mejor que pienses…

Ohh, libertad.

Ave Fénix

 

 

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